Tuesday, November 20, 2007

Al Despedirme de tí...


“Por más que intente al despedirme

guardarte entero en mi recinto de soledad,

por más que quiera beber tus ojos infinitos,…”

(de despedida del mar de José Hierro)



Mi soledad es la única estampa de tu ausencia…

El mundo grita que no estás
y grita… que no hay nada.
(tan sólo yo puedo oír ese grito de alambre
que suena entre las ramas cerradas del otoño)

La vida…
Volverá a ser un lánguido poema que murmuran las cosas.
Y este vacío, que ya lo invade todo,
seguirá creciendo sin piedad y sin fronteras
por los embarcaderos de mi alma.

El dolor es la isla que habito (isla que habita en mi),
extensión ingobernable del recuerdo
que me hiere y me calma,
roca que lame al mar.

Sólo da frutos tu silencio… en esta flor oscura
de las horas.
Me va creciendo en los dedos y en los labios
la extraña levedad con que te siento.
Y ya no es importante el color de la luz.

Ya para siempre, sé que cada día
antes de que me roce el sol…
me abrazará tu sombra.

............................

3 comments:

bajamar said...

que precioso e intenso poéma

besos

Sangre said...

...Si mi alma fuera lira, este poema tuyo habría hecho brotar de ella, una intensidad de notas llenas de brillo y belleza...

Insuperable.
Es un bello asombro leerte a veces asi...cuando si querer tocas las cuerdas del alma...
Un abrazo.
Carlos

Anonymous said...

Bellísimo, compañera.
Tarde, pero con todo mi cariño:

¡¡GRACIAS!!

Porque me sé frágil como el junco
bástele a cada día su afán,
a cada momento su brisa.

Pero también el junco se inclina,
sin el temor de romperse,
ante el fuerte viento del oeste.

Así vengo y voy hoy a vosotros,
amigos y amigas míos,
con ansias de daros mi día,
con el alma navegando entre mis lágrimas,
pero sintiéndome un junco flexible,
doblado por el viento tibio de vuestra amistad,
que me acompaña y abriga ante el miedo
y que he de agradecer tanto como estar vivo.

Rafael

Gracias por estar ahí cuando yo casi no estaba.
Mi abrazo más fuerte.

(Ah!!, claro, un saludín)