
Yo no sabría explicar por qué
tu gesto, algunas veces,
es una espada limpia
que desgarra un mecanismo
que sólo nos duele a mi
y a las mañanas tenues del invierno.
Se clava en los extremos de mis alas.
Tu no-dolor detiene el mundo…
Estaciona el crecimiento de las flores;
envilece
las anacondas de mis manos.
Luego…
la transparencia de tu satisfacción
(que no roza, siquiera, mis heridas)
se va haciendo, sin que yo pueda evitarlo…
deliberadamente infinita,
demoledoramente infinita,
absurdamente infinita,
atronadoramente infinita,
imperceptiblemente infinita,
ensangrentadamente infinita,
infinita por dentro
de un diminuto grano
de distante recuerdo.
tu gesto, algunas veces,
es una espada limpia
que desgarra un mecanismo
que sólo nos duele a mi
y a las mañanas tenues del invierno.
Se clava en los extremos de mis alas.
Tu no-dolor detiene el mundo…
Estaciona el crecimiento de las flores;
envilece
las anacondas de mis manos.
Luego…
la transparencia de tu satisfacción
(que no roza, siquiera, mis heridas)
se va haciendo, sin que yo pueda evitarlo…
deliberadamente infinita,
demoledoramente infinita,
absurdamente infinita,
atronadoramente infinita,
imperceptiblemente infinita,
ensangrentadamente infinita,
infinita por dentro
de un diminuto grano
de distante recuerdo.
...........................................
3 comments:
Es como un decir del irse del otro sin que lo contenga a uno en su retirada, es como un decir más d elo pobre que es el optro... mientras tú te debes sentr (tú, poeta) lleno de amor por ti y por todo lo que ese otro abandona...
Hermoso poema
Saludo desde Medellín
Hermosísimo poema
Un beso
El no-dolor no esquivale a a la sí-alegria, como tu poema lo va desmenuzando desde el filo de la espada.
Un gusto leerte.
Saludos...
Post a Comment