Wednesday, December 06, 2006

Cosas... sobre la vida de las setas


Alguien me dijo vagamente, que yo ya estaba muerto…
-Qué absurdo.
Cómo puede estar muerto alguien a quien nadie ni nada han matado. Alguien que camina a diario hacia su trabajo. Que regresa puntualmente a casa, todos los días.

¿Muerto…? Alguien que hace (con más o menos mezquindad) sus ordinarias compras, que efectúa un consumo razonable de objetos, de energías, de tiempo, de comunicaciones, de servicios…

Cómo puede estar muerto alguien que recibe a diario tanta correspondencia. Alguien que consta reflejado en la guía telefónica de su localidad; que efectúa sus pagos bancarios escrupulosamente; que asiste a compromisos sociales del ámbito laboral y familiar con envidiable aspecto.

¡Ja ja ja... ! muerto un tipo cómo yo. Que conduce el coche de la gama más alta de su clase. Alguien... que supo preocuparse desde tan joven, de no gastar la vida para poder conservarse intacto hasta el final.
¿Muerto yo?... Corrí a buscar la complicidad de mi rostro en el espejo… pero no la encontré.

4 comments:

Sangre said...

...Eres la narradora de lo cotidiano...que razón llevas, cuantos no nos habremos sentido asi...sabes mi secreto...me pongo el neopreno y me sumerjo en mi mar mientras le saludo, como a un buen amigo...luego él me deja subirme en sus olas, y las cabalgo sintiendo su fuerza bajo mis pies...cuando mi rostro se mira en su agua...vuelvo a ser yo...no ese que no reconozco a veces en mi espejo...y por eso dejo su agua fluír por mis venas...por eso me siento lleno de sangre de mar...un beso con cariño. Carlos

Amanda said...

Gracias por compartir tu secreto conmigo... parece un remedio fantástico contra la apatía. Yo también amo la vida profundamente aún en cualquier pequeño instante. Pero, ahora, entre nosotros y en voz baja, te confieso que he descubierto que vivimos rodeados de algunos "cadáveres".
Un saludín y gracias por pasarte por aquí.

Anonymous said...

El día de los zombies!!
Muy bueno, Amanda.
Saludín para ti.

Anonymous said...

Este es muy bueno, Amanda. Encantado de volver a leerte.