Tiempo I
(Impaciente en el quicio de la puerta...)
Déjame señora que hoy no venga a chupar la punta de tus pies... si no a lameeeeeeerla... Esa manera tuya de aplastarme entero contra todas las paredes de cualquier urinario es el mejor regalo que me puede hacer tu vientre en un día como hoy. Si mi ama está triste, yo dejaré que me pise (con su tacón de aguja) en este trozo de carne que sólo me duele por ella y luego me arrodillaré a llorar sobre sus pies. Mi querida Ama...
Tiempo II
(El dolor y la risa colgados del silencio)
Pídeme que te calme con un trozo cualquiera de mi cuerpo... ¡Oh Ama mía!... Y me lo arrancaré, si es preciso, para colmar tus ansias de dominio... Mira este cuerpo duro, joven y agitado sólo con el placer de imaginar tus besos mordiéndome en el vientre... Cúbreme los ojos con tus pechos inmensos y morenos mientras busco tu olor a ciegas en la violenta oscuridad. Oh, mi Ama!... Sé que estás desnuda, con tu piel sudorosa y dulce de deseo latiendo junto a mí. Sé que estás pesando en castigarme.
Tiempo III
(De vuelta a la soledad)
Ahora estás dormida, Ama mía... Contemplo tu cuerpo desnudo... Y sé que es el lecho perfecto para cada parte cansada e hinchada de mi cuerpo... Pero no sé si me dejarás reposar sobre tí sin castigarme (quizás nunca haya sido yo el objeto de tu ira).
Me moriré si no me hieres al fin.
¡Son tan fieros, hoy, tus ojos!... Ama mía.
1 comment:
Gracias, noamanda... tú nombre nos une (lo sabes?). Me gustaría leerte a tí, pero no te encuentro en tu blog.
Un beso.
Post a Comment